¿CÓMO ESTIMULAR EL SISTEMA LINFÁTICO?

¿CÓMO ESTIMULAR EL SISTEMA LINFÁTICO?

Quizás algunos lectores no tengan una idea clara de qué es y para qué sirve el sistema linfático. Este sistema está compuesto por diferentes tejidos y órganos: el bazo, la médula ósea, el timo, los nódulos linfáticos y toda una red de vasos que distribuyen la linfa al organismo. A diferencia del sistema circulatorio, no tiene una bomba (un corazón) que trabaje continuamente y circula unidireccionalmente, con lo que el mantenimiento de su circulación (a veces en contra de la gravedad) depende del movimiento y de las diferencias de presiones.

Tiene cuatro funciones fundamentales: absorber los ácidos grasos y
transportarlos hasta el sistema circulatorio, drenar el exceso de fluidos de los tejidos, producir glóbulos blancos y recoger los productos de deshecho de los tejidos llevándolos hasta los órganos de eliminación: pulmones, intestino grueso, vejiga y piel. Al carecer de una bomba es fácil que la linfa se quede estancada y que estas funciones no se puedan llevar a cabo adecuadamente.

En estos casos podemos encontrar edemas, anginas de repetición, sistema inmune débil, tendencia a las infecciones o estreñimiento.

La buena noticia es que hay algunas formas sencillas de estimularlo:
• Ejercicio físico: además de los beneficios que todos conocemos, la contracción muscular es vital para
impulsar la linfa en su recorrido. Si elegimos el más sencillo, caminar, tiene que ser a buen ritmo; 20 minutos al día sería un mínimo con el que empezar. No olvides mover los brazos (en la zona de cuello y axilas hay gran cantidad de ganglios que te lo agradecerán). Otro ejercicio fabuloso para favorecer la linfa es 10 minutos en un rebotador.

• Respiraciones profundas: las diferencias de presión que se ponen en marcha cuando hacemos inhalaciones y exhalaciones profundas estimulan la circulación de la linfa y favorecen que la misma drene en el sistema circulatorio a nivel de la vena subclavia en la base del cuello. Hacer respiraciones profundas 10 minutos al día nos va a ayudar además a oxigenar apropiadamente todo el cuerpo y amortiguar el estrés.

• Cambio de temperatura frio-calor. El contraste entre el frio y el calor hace que se mueva la linfa y vaya tanto a zonas más profundas del cuerpo como a las más superficiales. Puedes empezar con una ducha templada, ve aumentando la temperatura hasta que no puedas más durante unos minutos y después gradualmente ve enfriando la temperatura hasta lo más frio que alcances. Después sal de la ducha, sécate con una toalla y haz una friega corporal vigorosa para traer la sangre de nuevo a la superficie. ¡Verás cómo te sientes!

(Dra. Eva T. López Madurga)

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