EL EFECTO ENERGÉTICO DE LOS ALIMENTOS

EL EFECTO ENERGÉTICO DE LOS ALIMENTOS

Sin duda el concepto más interesante e importante que descubrí al estudiar macrobiótica fue que el efecto de los alimentos en el cuerpo va más allá de su contenido nutricional. No quiere decir que este último no importe, porque obviamente importa, pero es incompleto para entender qué produce globalmente un alimento cuando lo ingerimos. Vivimos en una sociedad acostumbrada e imbuida en el pensamiento analítico que va fragmentando la realidad en pedacitos cada vez más pequeños y los va estudiando. Así, en el campo de la nutrición hemos llegado a conocer cuántas calorías, hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas, minerales, etc. tiene cualquier alimento. Tenemos la idea de que si dos alimentos tienen los mismos nutrientes el efecto que tienen en el cuerpo va a ser el mismo, y en realidad la experiencia confirma que esto no es así. A veces en mis cursos les hago notar a los alumnos que más importante que ver la tabla nutricional de una etiqueta es mirar qué ingredientes tiene el alimento. Por qué ¿acaso la cantidad de hidratos de carbono, por poner un ejemplo, va a tener la misma relevancia si el alimento de donde provienen es azúcar o es un cereal integral?. La respuesta es NO. El primero expande, enfría, desconcentra, y sobre todo debilita el sistema inmunitario y nos pone hiperactivos; mientras que un cereal integral da una energía estable, duradera, da consistencia, resistencia, y ayuda a la concentración mental. ¿Cómo puede ser? Podemos plantear la idea de que la inteligencia y la energía que ha creado un alimento le brinda una serie de características que no solo son bioquímicas, sino también biofísicas; unas cualidades o personalidad propias como su color, tamaño, dureza, resistencia, velocidad de crecimiento, lugar de crecimiento… que tienen un impacto en nuestro cuerpo y nuestra salud. Así, hay alimentos que calientan el cuerpo y otros que lo enfrían. Hay alimentos que expanden nuestras estructuras y otros que las contraen; algunos que debilitan nuestros tejidos y sistema inmunitario mientras que otros nos dan fortaleza y capacidad de resistencia; algunos nos relajan y otros nos tensan; alimentos que nos dan humedad y otros que nos secan. O alimentos que tienen tropismo (atracción) por determinados órganos, de forma que los tonifican, y equilibran su funcionamiento. La visión energética y la analítica no son excluyentes, son complementarias. Te invito a profundizar en esta nueva visión de la alimentación, sobre todo mediante la experiencia.

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